viernes, 29 de junio de 2007

Zona Negra Parte IV

Zona Negra Parte IV

Puedes leer las anteriores aquí la primera parte, y aquí la tercera y cuarta



-¿Como crees que podamos entrar? le pregunté a Crispulo cuando vimos o pudimos descubrir que en verdad se trataba de una puerta camuflada para que pareciera parte del terreno.



-No se pero debe haber como una especie de llave como los estacionamientos, porque se nota que el Jeep se paró y luego arrancó pero nadie se bajó, a abrir el portón. Señaló Crispulo. -Otra cosa, no me digas más Señor Crispulo-, interrumpió antes de que comenzara a hablar.- Dime Cris o llamame por mi apellido por favor.



-Bueno Cris...¿y si hay algún centinela?- Le dije señalándole a los arboles.



-Ya nos hubieran disparado o sacado. Esto está solo, lo que podemos hacer es ver si conseguimos la manera de entrar-. Vio un pequeño agujero en un árbol. Lo rodeó y levantó un cable, y sonriendo al cielo pero en silencio. Volvió al agujero en la parte frontal del árbol, parecía que vivía una araña o eso querían hacer parecer. Metió la mano...



Todo pasó muy rápido pero voy a ver si lo puedo describir. A la izquierda estaba Cris con una meno dentro de un tronco de un árbol.



Yo estaba parado unos pasos más adelante de él. De pronto una especie de cortina nos rodeó como si se tratara de un disfraz gigante y una especie de placa gigante bajó inmediatamente de un lado de la montaña. La placa parecía más bien una navaja automática gigante, porque salió de una estrecha hendidura en la montaña y quedando suspendida en el aire sin chocar en la tierra del camino, quedó esperando a que nos montásemos.



Sentí el jalón fuerte en la espalda de Cris llevándome a subirme en nuestro nuevo transporte hacia lo desconocido. Rápidamente di un brinco esperando escuchar el estruendo sobre la placa de metal, pero nada.

Se oyó un suave siseo y tuvimos que agacharnos para no caernos del movimiento, que pese a ser lento de manera vertical, era rápido horizontalmente.



Como un acto reflejo de mi cuerpo, presioné el GPS y se lo mandé por texto a mi esposa. Afortunadamente la cobertura todavía estaba a full señal.





LA CUEVA



Una vez terminó el trayecto del "ascensor", bajamos en una especie de puerto o plataforma de concreto que parecía estar al aire libre pero a la vez no. La luz de día entraba pero no se podía ver por completo el cielo.



-Le dicen túnel vegetal-. Dijo Cris con un gesto de englobar todo el lugar. -Pero no sabemos que hay para abajo.

-Abajo, ¿donde abajo? -. Dije con aire de indiferencia antes de retroceder un paso y sentarme después de ver aquel abismo que tenía fondo, pero a varias decenas o quizás metros de profundidad. -Coño por que no me dijiste, me pude haber caído-. reclamé.

Cris hizo un gesto de indiferencia y saltó del ascensor, seguido de mi. Inmediatamente la plataforma se encogió haciendo un siseo y se perdió de vista en la primera esquina, quizás volviendo a la puerta por donde llegamos a ese lugar.

-Si te hubiese dicho que cuidado con la caída quizás te hubieses asustado y tu habrías caído. Pero dejemos eso así. ¿Le mandaste la posición a tu esposa?

Casí lo había olvidado, levanté mi mano derecha (yo uso el reloj en la derecha), apreté el botón pero no hubo pitidos de lectura del GPS. Lo hice en tres oportunidades más, y nada. Probé con el celular y fue inutil. No llegaba a marcar ni siquiera. -Nada Cris, no hay cobertura.

-O quizás quieren que no tengamos cobertura-. expectó mi compañero quien ya se ponía en marcha. Antes de seguirlo, aproveché de sacar mi cámara de fotos digitales y de rollos, para tomar fotografías.

Durante uno de los brillos de los flashes, vi algo que resplandeció. Estaba justo al final del riel de la plataforma que nos había llevado hasta allá desde la entrada de la montaña. Era una especie de cilindro de más de dos metros de altura. Se podía leer claramente Mercedes Benz Hidraulic 1955, lo demás no se podía ver porque se ocultaba en la curva del aparato. Era tecnología alemana. Guardé la cámara y seguí en dirección a Cris que ya tenía varios metros delante de mi.

-Cuidado, agachate.- aunque parezca ilógico, mi compañero gritó susurrándome, señalándome el jeep que habíamos visto temprano. Vimos el vehículo pero de sus ocupantes nada. Estábamos detrás de esos barriles donde se transporta el petróleo. Golpeé uno con el puñito de los dedos y estaba vacío, y también oxidado. Era de color blanco y decía por fuera Lagoven.

Esperamos más de 10 minutos pero los ocupantes del vehículo no estaban cerca. Así que salimos con cautela y caminamos a lo que parecía una puerta.

"No pase, solo personal autorizado"

Decía el cartel medio oxidado con letras largas y sin serif. Lo otro que pude apreciar era la carencia de tecnología que había. Nada de cámaras o al menos no las veía, nada de las típicas cerraduras con combinación que tanto aparecen en las películas. Ni siquiera un lector de tarjetas.

Me puse de pie y comencé a girar hacia abajo la larga manilla de la puerta, chilló un poco por la humedad y por lo antigua que era. Abrió y empujé la puerta... oscuridad total.

Saqué una de las 4 linternas que llevaba y alumbré hacia adentro. Hubo un ruido lejano. Después más cerca. Mi cuerpo reaccionó rápidamente y comencé a correr a donde estaban los barriles. Por mi mente pasó aquella escena de El Retorno del Jedi luego que Han Solo pusiera los explosivos en el escudo de la luna de Endor y saliera corriendo gritándole a todos que se pusieran en cubierto.

Yo me golpeé la rodilla cuando me oculté detrás de los barriles, busqué a Cris con la mirada pero el todavía seguía parado al frente de la puerta, dio un pasó al lado y puso su espalda contra la pared que sostenía la puerta. Me vio y dibujó en su marcada cara un gesto interrogante.

El ruido se hizo más fuerte, yo ya me había armado con mi cámara para tomarle fotos a cualquier cosa que saliera de "la puerta".

De pronto, unos 15 o 20 murciélagos salieron chillando por la puerta para perderse en lo alto de los árboles.
Al cabo de unos segundos, volvió el silencio y Cris entró en la puerta, después lo seguí yo.

Alumbrando con las linternas, se podía ver mejor dentro de la cueva.

-No puedo creerlo, será posible que sea cierto-. le pregunté a mi compañero.
-Lo mejor es averiguar que será esto- dijo Cris.

... continuará